Acabamos de pasarla, pero porqué no hacerlas en otras épocas del año...
Esta receta es heredada directamente desde Jaén tal y como las hacía mi abuela.
Pan de torrijas (yo guardo el pan que sobra de días anteriores)
Leche entera
Huevos
Azúcar y canela
Aceite de oliva
1 botella de Lágrimas del Jabalón (vino dulce)
Partimos el pan en rodajas alargadas de un dedo de grosor, las sumergimos en leche, cuando están bien empapadas, las ponemos a escurrir, las pasamos por huevo y con cuidado las freimos en aceite bastante caliente.
Cuando están doradas a nuestro gusto, las rebozamos por azúcar mezclada con canela, las vamos poniendo en una fuente alargada en la que previamente hemos añadido un poco del vino, y sucesivamente vamos echando más vino según añadimos las torrijas. (podemos ir quitando el exceso de vino del fondo para añadirlo sucesivamente)
Se podría sustituir el vino si no gusta, por un álmibar, porque pensamos que a los niños si los hay, les puede perjudicar, pero el vino es en cada torrija y por ración, inofensivo en ese sentido. Y si lo dudáis, se lo podéis preguntar a mis hijas, que las disfrutan mucho.
(truco) Se puede echar el vino en un recipiente calentado al fuego y quemar así el alcohol.
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